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Tai Chi Chuan y salud...


Uno de los objetivos fundamentales de la práctica del TCC es sin dudas la conservación y el robustecimiento de la salud física y mental. Tanto es así que en los tiempos actuales hay escuelas que sólo le dan este uso al TCC, decantando la parte marcial y espiritual, argumentando que en estos tiempos, el aspecto de la salud es primordial y los otros dos han perdido importancia para el hombre contemporáneo.
Vamos a analizar esta actitud. Cuando los maestros crearon este arte, lo hicieron con una visión holistica, o sea, no separaron un aspecto del otro y garantizaron un sistema eficiente concebido como un todo.
¿ Cómo podemos garantizar que si dividimos el TCC y sólo aplicamos la parte que preferimos siga siendo tan efectivo? Los maestros nos aconsejan lo contrario, dicen que en realidad este arte nos beneficiará plenamente la salud sólo si a la vez desarrollamos la parte marcial y espiritual. Y lo mismo pasa con las otras partes, son interdependientes entre ellas y sólo son reales cuando se apoyan en las otras dos.
Este punto de vista tan integral no es sorprendente, pues algo parecido está presente en toda la medicina y filosofía oriental en general y china en específico, donde se nos aconseja ver el cuerpo humano como un todo, viendo las enfermedades y padecimientos como un desequilibrio del sistema; que al solucionarse restituye nuestro estado de salud general.
En el Huang di Neijing (El Primer Canon del Emperador Amarillo), obra clásica del pensamiento teórico del arte de la curación china, este concepto unificador está presente en todo momento y el “método para alimentar la vida” apunta curiosamente a ciertos métodos para mejorar mediante correcciones en los hábitos de nuestra vida cotidiana, nuestro estado de salud general. En este tratado de inmenso valor, se hace mucho énfasis no sólo en métodos de curación de enfermedades sino también en otros para disminuir la posibilidad de enfermarnos y el envejecimiento prematuro, mediante el robustecimiento de la energía ancestral, robusteciendo nuestro equilibrio energético interno (el yin y el yang).
Cuando el Emperador Amarillo le pregunta a Qi Bo:
- He oído decir que los hombres en la remota antigüedad, incluso a los 100 años de vida, poseían una gran agilidad en sus movimientos; en cambio, los hombres de hoy día, aun sin llegar a los 50 años, ya tienen movimientos torpes. Maestro, ¿esto se debe a un problema generacional o a algún error en la actividad vital del hombre de la actualidad?
El sabio respondió:
- Los hombres de la remota antigüedad vivían en concordancia con los cambios de yin yang en la naturaleza; tenían un gran dominio del “método para alimentar la vida” (Yang sheng zhi dao), mantenían un ritmo en su alimentación, el trabajo y el descanso y se abstenían de trabajar mucho. Por tal motivo, su apariencia física y su estado psíquico estaban en concordancia con su edad, y podían vivir hasta la edad que la naturaleza pone como límite, es decir, más de 100 años. Los hombres de la actualidad no son iguales: toman el vino como si fuera agua, sin medida alguna; practican el sexo en estado de ebriedad desgastando la energía esencial (Yin qi) ancestral yin del riñón; no saben alimentarse; desgastan su espíritu en cosas banales y no mantienen un ritmo entre el trabajo y el descanso. Por eso al llegar a los 50 años ya parecen viejos decrépitos y sus movimientos son torpes.
El TCC cumple cómodamente con todos estos requisitos, siempre y cuando se practique integralmente.
Realmente el TCC es un método de defensa general, contra todo lo que nos agrede desde fuera o desde nuestro propio interior. Un viejo proverbio de los maestros nos dice: “Nada de afuera puede dañarnos” indicando la importancia que se le da al estado interno de la persona, a la paz, tranquilidad, seguridad y fe internas necesarias para poder aplicar el “método para alimentar la vida”; pues la pérdida de estos atributos nos aleja irremediablemente de la verdadera salud. La verdadera desgracia es cuando no controlamos a nuestro interior y se vuelve nuestro enemigo…
Sin alegría, sin sentir el “profundo sabor de la felicidad” no hay verdadera salud, aunque no tengamos algún órgano enfermo, si este estado anormal se mantiene por un tiempo, sin dudas nuestra salud se resentirá.
Es por eso que considero que este maravilloso legado de los maestros de la antigüedad es en nuestros días una poderosa herramienta para mantener el equilibrio en un mundo tan dinámico y exigente.

Como herramientas prácticas para ayudarnos a este mantenimiento y mejoramiento de nuestra salud se encuentra el chi kung o trabajo continuo y paciente con la energía, en éste vínculo detallo uno de las series de chi kung dinámico que hago cada día y que ha demostrado su eficacia en muchas personas que lo han practicado. BaDuaJin

   
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